Detrás de esa "bata blanca", de mi alter ego o como lo quieras llamar, ha habido siempre una mujer que desde niña ha compensado su propia neurodivergencia con un sobreesfuerzo brutal y un optimismo irredento.En abril de 2025, mi cuerpo dijo “basta”.
Años de dedicación y exigencia intensivas han dejado su huella en forma de lesiones físicas en cuello y brazo derecho (soy diestra 😏); resultado directo de cientos de horas de trabajo y de no haber interiorizado que, para cuidar a otras personas, primero tenía que cuidarme a mí misma.
A eso se ha sumado un burnout acumulado durante años que me ha obligado a cerrar la consulta clínica que con tanto esfuerzo y cariño diseñé.
Ha sido entonces cuando mi propio diagnóstico de TDAH ha cobrado un sentido transformador.
Durante más de un año he tenido que recorrer mi propia travesía vital y luchar contra mis demonios. Unos demonios que por fin he comprendido, sólo habitan en mi "mente".
Ha sido duro. No lo niego. Pero por fin he dejado de luchar contra mi naturaleza y he empezado a diseñar estrategias para vivir con ella.
Hoy, mi misión no es pasar consulta “one to one”, sino llegar a cuantas más personas mejor.
A través de la formación, la divulgación y creando herramientas para que otras personas y familias neurodivergentes no tengan que llegar al límite.
